396. EL ENFRENTAMIENTO A ROSA
Unos escoltas se nos unen. Veo a papá que llega junto a mamá; me hablan mientras me llenan de abrazos y besos. Pero no los escucho; en mi mente solo rebotan las preguntas una y otra vez. ¿Dónde está Gerónimo? ¿Dónde lo tienen? ¿Quién se lo llevó? ¿Qué le están haciendo? Hasta que mi padre me sacude y me hace mirarlo.
—¡Agapy, mírame! Te prometo que lo encontraré. ¡Te doy mi palabra, hija mía, no dejaré que le pase nada a tu esposo! —y me abraza fuertemente, como si quisiera protegerme del dolor