Mundo de ficçãoIniciar sessãoÉl intentó articular una respuesta, pero las palabras se le atascaban en la garganta. Coral, con los ojos entrecerrados y la mandíbula tensa, no parecía dispuesta a darle espacio para explicarse. Maximiliano sabía que no habría escapatoria; como una tormenta, ella había llegado al fondo del misterio y estaba decidida a reclamar respuestas.
El aire en la sala se tornó denso, como si ambos estuvieran atrapados en una tormenta s






