135. EL MIEDO DE CORAL
Coral lo abraza con fuerza y hasta deja escapar un sollozo. Vicencio la deja, y cuando se separa de él, la mira con cariño. Le acomoda el cabello, que, contrario a lo que acostumbra al llevarlo siempre en una coleta, hoy lo trae suelto. La hace ver mucho más hermosa.
—Prométeme que te cuidarás muy bien. No vuelvas a esperarme fuera del auto, hazlo dentro —le pide ella nerviosa—. También quiero que, a partir de hoy, traigamos más guardias contigo.
—Si hacemos eso, se van a enterar de que and