Mundo ficciónIniciar sesiónNo hay más palabras. No hay gritos. Lucía simplemente se aleja. La casa parece más fría a medida que su figura se pierde rumbo a la habitación de Coral, dejando a Carlos solo con su propia arma y el vacío que se arremolina en su mente.
Al llegar, encuentra a Coral discutiendo con Vicencio. Él, firme pero respetuoso, se niega a acostarse en su cama. —Señorita, yo puedo quedarme aquí, en la silla junto a






