Yelena
Amanecí al día siguiente con unas enormes ojeras.Apenas había dormido y parecía un panda.
—¡Mami! —mi pequeño se enganchó a mis piernas , lo elevé y empecé a dar vueltas.
Su risa no tardó en llenar la habitación .Era el sonido más bonito del mundo.
—¡Buenos días ,cariño!,¿has dormido bien? —me dirigí a la cocina con Zacky en mis brazos.
—¡Sí ,mami!.¡Tuve un sueño increíble! —contestó entusiasmado.
—¿De verdad?.¿Qué soñaste? —lo dejé en una de las sillas de la cocina y me dispuse a