Izan
Nunca había estado tan nervioso en mi vida.Me sudaban las manos y el corazón parecía que se me iba a salir del pecho pero al escuchar su risa todo cambió . Sentí una paz, una calma, que nunca había sentido. Quería seguir escuchando ese sonido por el resto de mi vida.
—¡Ya estoy listo mami!.¿Estoy guapo? —su vocecita volvió a inundar la cocina.
—Sí, mi vida, estás muy guapo —¡por supuesto que estaba guapo!, era igualito a mí —.Me queda un poco para terminar,¿por qué no juegas a algo con