El día de mi funeral Diego se arregló como nunca. Se puso ese impecable traje negro que siempre me había encantado, el mismo que solo usó una vez en una boda y que yo siempre decía que lo hacía parecer sacado de una película. Ahora, ¡qué ironía! lo llevaba puesto para mi despedida.
Lucas no quería que estuviera allí. Decía que no tenía derecho. Pero mi madre lo detuvo.
—Al final... sigue siendo su marido. Legalmente, era su pareja. No podemos hacer más escándalos. Marina ya no está, por lo tant