Mi cuerpo fue encontrado dos días después. Cuando por fin me encontraron, tenía graves heridas por toda la cara y el cuerpo. Pero mis manos... aún seguían aferradas a mi vientre, como si todavía intentaran proteger a mi pobre bebé.
Al descubrir mi cadáver, los rescatistas intentaron primero contactar a mi marido. No respondió. Así que llamaron enseguida a mi madre... y a mi suegra.
Mi mamá, al ver mi cuerpo, se desmayó de la pena. Mi suegra también se desplomó, incapaz de sostenerse. Ambas neces