NATASHA
La adrenalina hizo que la sangre en mis venas ardiera, me encantaba como se sentía, esa sensación satisfactoria y única que se deslizaba hasta las puntas de mis dedos. Tenía ya tiempo que no corría, incluso no había tenido oportunidad de subirme a una moto, no desde que se fue mi tío de Moscú.
Estaba entusiasmada, mi primera carrera en años. Esperaba no haber perdido la práctica, aunque aprendí de unos buenos maestros.
Mi tío y su amigo fueron los mejores en su tiempo, y cuando pude sub