Scarlett apenas había secado sus lágrimas cuando oyó los pasos de Víctor en el pasillo. Pesados. Deliberados. El sonido le provocó un nudo en el estómago por el miedo.
La puerta del dormitorio se abrió sin llamar. Víctor estaba en la entrada, con la mandíbula apretada en esa expresión familiar que significaba que ya había tomado una decisión. Detrás de él, Scarlett vio a Clara delante de la habitación.
—Haz las maletas —dijo Víctor con voz severa.
Scarlett levantó la vista desde donde estaba se