T2 - Capítulo 27 - Cuando ya no estás...
La casa no estaba en silencio.
Eso fue lo primero que Emma notó al despertar.
Había sonidos: el tic discreto del reloj, el murmullo lejano de un carro pasando, el viento moviendo apenas una cortina mal cerrada. Pero faltaba algo. Un ruido que nunca había sido ruido hasta que dejó de existir.
El peso de una presencia.
Emma abrió los ojos sin moverse. Durante un segundo —solo uno— esperó sentir el cuerpo de Alejandro al otro lado de la cama. El calor. El movimiento mínimo. Ese gesto inconsciente