Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa camioneta avanzaba sin piedad por carreteras desiertas, devorando kilómetros en la madrugada. Emma iba en la parte trasera, atrapada entre dos hombres de mirada vacía, con las muñecas atadas y el corazón latiéndole tan fuerte que sentía que le iba a desgarrar el pecho. La brisa que entraba por las rendijas olía a humedad y gasolina, pero lo único que ella podía sentir era el vacío en su







