Capítulo 13: La despedida.
—¿Puedes soltarme? —dijo él con un tono de diversión.
Al levantar la vista para encontrar sus ojos, me di cuenta de lo ridícula que debía parecer, pero no podía evitar el rubor que se extendió por mis mejillas.
—Lo siento, solo quería ver si tenías algo cómodo para dormir —dije rápidamente, sintiendo cómo el calor subía aún más a mi rostro.
Arthur no dijo nada al principio, solo me observó en silencio, como si estuviera debatiendo algo internamente.
—Sí, entra —dijo, haciéndose a un lado