Liam
Me quedo ahí, sin aliento, los músculos aún temblando, el corazón latiendo como un tambor en mi pecho, incapaz de apartar mis ojos de los de mi madre. Ella me mira, y en sus pupilas se mezclan la gravedad y el cariño, el miedo y la certeza, el peso de lo que va a aceptar y el peligro que sabe inevitable. Mi cuerpo entero vibra por la anticipación, cada fibra de mi ser lista para lanzarse a lo que me espera, mi alma ya partida, atravesada por la urgencia y el deseo que me consumen.
— Liam… m