Neriah
No tengo más fuerzas, ni aliento, solo esta sensación de flotar entre dos latidos del corazón, tendida en el humus húmedo y el polvo de estrellas que se adhiere a mi piel, mis palmas en sangre abiertas como ofrendas mudas, mis piernas desgarradas, mis miembros entumecidos, mi cabello pegado a mi nuca, a mis mejillas, pesado de sudor, de tierra, de miedo, y esta mordida, esta marca en fuego que pulsa en mi nuca, en mi caja torácica, hasta mis huesos, como un segundo corazón más antiguo, m