Neriah
Los miro.
Sus cuerpos aún tiemblan, atrapados en una inmovilidad más violenta que la lucha, una tensión tan densa que se convierte en materia, aliento, fuego, y en este instante suspendido, ya no respiro, ya no pienso, me disuelvo en este cara a cara demasiado antiguo, demasiado animal, que me supera, sus ojos se devoran, sus músculos tiemblan, la habitación es demasiado pequeña, demasiado llena de lo que no dicen, y yo, yo estoy ahí, entre ellos, contra ellos, y algo en mi vientre comie