Jace respiró lento y recostó su pecho a la espalda de Tina, dejando su virilidad inserta en lo más profundo, sin presionar ni empujar, dejándose arrastrar por las maravillosas sensaciones de estar adentro de la mujer con la que había fantaseado por tanto tiempo.
Atento a cada una de sus reacciones, había sentido su corazón alborozado al notar su entrega sin restricciones y la pasión que se expresaba en su mirada, abrazos y besos. Contenerse para no apurar la fricción y que su miembro no se desl