Jace tomó el teléfono del escritorio y Kaleb se abalanzó sobre él para evitar que lo usara, golpeándolo con el hombro, y cayeron enredados en una pelea.
—No han dejado de ser los mismos adolescentes—suspiró Violet, tomando el móvil y buscando el mensaje. Se sonrojó—. ¿Gatita? Esa es. —¿Ese es el nombre con el que has agendado a la mujer que te ha conmovido?
Kaleb enrojeció y Jace lanzó la carcajada.
—Si alguna vez llegas a repetir ese nombre ante ella...—amenazó.
<<Kaleb, te agradecería si pudi