Kaleb se incorporó rápido y le quitó la mordaza, absorbiendo con un beso apasionado los restos de sus expresiones ahogadas, a la vez que quitó los aprieta pezones y ella sintió la sangre volviendo a esos sitios ultrasensibles, haciendo que nuevas oleadas fluyeran por su cuerpo, hasta dejarla desmadejada.
Él la sostuvo por la cintura y la desató, tomándola entre sus brazos para llevarla hasta el lecho, donde la depositó como si fuera una carga valiosa. Allí la acarició con suavidad y hasta que r