Acarició perezosamente su clítoris con un dedo y los otros dos ingresaron al canal, donde pujó por varios segundos. Entonces, sin dejar de estimular su pequeña zona de nervios, tomó el dildo, que estaba ya a una temperatura adecuada para no quemar y lo colocó en la puerta de su centro, para luego penetrarla con él, de una sola vez.
Casie dio un brinco ante la invasión caliente, pero las restricciones la controlaron y él comenzó a empujar una y otra vez, alternando fuerza y profundidad. Ella gim