Mundo ficciónIniciar sesiónLa entrada de Alba había sido muy diferente a la de Saira. Pero mucho. Tanto, que los presentes pestañearon varias veces.
Nadie lo podía creer. Absolutamente nadie. Emma no quitaba su expresión de asombro mientras las lágrimas comenzaban a mojarle la cara. Entre tanto, se le escapó una risa casi muda de felicidad y estupefacción, sintiendo que las piernas le fallaban.
—Alba… —susurr&o







