Mientras iba caminando por los pasillos, buscando los artículos de la lista, Alejandro iba tras mío con un cesto en mano.
—¿Sabes qué es lo que te falta?
—Ah, descuida, tengo todo aquí —le dije mostrándole la lista—, solo que no veo dónde está la canela.
—Confianza —respondió—. Necesitas más confianza.
—No creo que tenga algo que ver con lo que ocurre —contesté mientras extraía bolsas de plástico de un rollo.
Mientras iba caminando por el pasillo de frutas, él seguía hablando:
—Tien