La oscuridad de la noche en los límites del rancho era densa, pero mi mente se encontraba todavía más nublada por la agitación de mis propios pensamientos. Después de abandonar la casa principal para evitar la sofocante proximidad de Killian, me vestí con una chaqueta sobre mi camisa gris y decidí caminar por el sendero lateral que conducía hacia las cercas de los pastizales del este. Necesitaba que la brisa fría de la noche me limpiara la piel, que disipara el recuerdo de sus manos en mi cintu