Sienna
Entré a la casa principal y cerré la puerta de madera pesada a mi espalda. El silencio del pasillo me envolvió de un solo golpe, únicamente se escuchaba el crepitar bajo de las brasas que quedaban en la chimenea del salón. Me apoyé contra la pared, sintiendo cómo las piernas me temblaban después de la discusión en el patio y la forma salvaje en la que nos habíamos mirado Killian y yo. Tenía la piel del cuello ardiendo bajo el abrigo por los besos rústicos que me dio en el despacho, y el