Las Sombras De Recuerdos Dolorosos
Eliot se apoyó contra el respaldo del sillón de la sala de la casa de huéspedes, encendiendo un cigarrillo con manos que temblaban ligeramente, aunque él se empeñaba en negarlo. No había fumado en años; había dejado esa porquería desde que salió del hospital de veteranos, desde que decidió que no necesitaba otra cadena que lo atara. Sin embargo, aquella mirada de Harper lo había sacudido más de lo que estaba dispuesto a admitir.
El humo se elevaba en volutas q