Mundo ficciónIniciar sesiónLa Verdad y La Ira
El reloj marcaba las 2:47 a. m.
Callum no se había movido del borde de la cama desde que Aurora se durmió.
Su cuerpo, aún bajo los efectos del agotamiento y la tensión, descansaba entre las sábanas de su cama en el penthouse como si hubiese cruzado una tormenta. Y él no podía dejar de mirarla. Como si apartar los o







