Liu:
Se abre ante mí una encrucijada.
Mariko demanda que me case con la china, y lo haré.
Pero no quiero deshacerme de mi rusa.
Arrugo el entrecejo.
¿O mi italiana?
Realmente no lo sé.
La Akuma es una criatura extraña.
Pero por el color de su cabello y sus ojos, nadie sospecharía que es rusa.
—Dime algo, Akuma. ¿ Hablas fluido el italiano?
—Sí, Amo.
Hmm.
—Y el ruso y el inglés, obviamente. ¿ Alguno más?
Ella asiente con lentitud.
—El mandarín y el …- baja la cabeza y su rostro enrojecer de verg