Valery:
La trastienda es una habitación completamente vacía, excepto porque en una esquina hay una enorme pila de fajos y fajos de dinero. Y cerca de la pila hay un montón de cajas que por sus letras en ruso me dicen que son armamento.
Armamento, fabricado por mi familia.
Pero no tengo mucho tiempo para ponerme a averiguar más, porque mi amorcito me está acostando sobre la enorme pila de dinero con intenciones más que claras.
—¿Va a venirse en mi culo como lo prometió, Amo?- susurro, contoneán