Sofía:
—¿Por que se tardan tanto, Alexis?- increpo temblorosa.- ya han pasado cuatro horas, ya es tiempo de que tuviéramos noticias.
Alexis aprieta mi mano y se levanta de su silla.
—Iré a averiguar.
Sostengo el termo de café entre mis manos, intentando que el calor del líquido se duele por entre mis dedos, para ver si así combato está frialdad espantosa que se ha apoderado de mí.
Ni las torturas en el foso, ni la paliza que me dieron Oleksander y su padre, ni siquiera mi última entrevista