Él:
Para domar a una potra salvaje, primero hay que quebrarla.
Hay que romper su espíritu y hacerle comprender que eres su dueño.
Lo mismo sucede con los halcones y con cualquier otro animal.
De pequeño, mi madre me forzaba a estudiar durante horas, porque en su mente se hizo la idea de que mientras más conocimiento acumulará yo, mejor sería en mi papel de líder de la Yakuza.
Mariko estaba terriblemente equivocada.
Lo que me hace un buen dragón, en mi instinto para reconocer las debilidad