Liu:
Se vistió sin mediar palabras, y me siguió hasta el coche.
Akira nos condujo hasta un puesto de comida y ella devoró unas alas de pollo en lo que yo pinchaba unos tallarines sin tener real hambre.
De ahí nos fuimos a pie, por el callejón, hasta llegar al objetivo.
La detuve en la puerta y le puse un puñal en una mano y un revólver en la otra.
—Llegamos hasta aquí, Akuma. Tenía planeado prolongar nuestra tiempo juntos un poco más, pero he cambiado de idea. Entra ahí, y consígueme el dinero