Orión
La furia y el dolor se mezclaron, alimentando mi necesidad de hacerle pagar a Adriana por cada vida que había arrebatado. Mis movimientos eran rápidos y precisos, cada golpe dirigido con la intención de incapacitarla, de hacerle pagar.
Adriana, sin embargo, no era una enemiga fácil. Su nueva fuerza y velocidad vampírica le daban una ventaja peligrosa. Se movía con una agilidad sobrenatural, esquivando mis ataques con una sonrisa burlona en su rostro. Sus colmillos destellaban a la luz d