Samantha
El sonido brusco y repentino que me despertó resonó en mis oídos, desencadenando una oleada de adrenalina que me hizo saltar de la cama. Mi corazón latía con fuerza en mi pecho, cada latido retumbaba en mis oídos mientras intentaba calmar mi respiración agitada.
Me levanté, con el pulso acelerado, y me acerqué cautelosamente a la puerta de la habitación. La ansiedad y la preocupación llenaban mi mente mientras intentaba anticipar qué o quién podría estar causando esos ruidos. Entonces