Samantha
La noticia del regreso de Orión había traído un alivio inmenso a mi corazón, un sentimiento compartido por todos en la manada. Me encontraba en la sala del consejo, donde el aire estaba cargado de tensión y urgencia. El brillo temprano del sol se filtraba a través de las ventanas, proyectando sombras danzantes en las paredes, un contraste con el ambiente serio que se respiraba.
—Hemos de reforzar cada punto vulnerable de nuestras fronteras, —decía Oskar, su voz resonante llenando la