Al atardecer, el fotógrafo guardó la cámara anunciando el fin del reportaje. Killian ya había visto a Johan. Con calma, se cambió de ropa y caminó hacia los dos.
—Mamá, Johan.
Isabela le tendió la bolsa:
—El tío Johan te ha traído esto de su viaje. A ver si te gusta.
Killian asintió sin dudarlo:
—Claro que sí. Por cierto, tío Johan, ¿sigue en pie lo de la comida francesa que mencionaste?
Johan le revolvió el pelo al niño.
—He venido precisamente a cumplir mi promesa. Tú eliges el sitio y yo inv