El brazo fuerte de Raúl me lanzó del auto cuando disminuyó la velocidad un poco, recuerdo que creí que iba a morir en ese instantes. El pavimento me recibió con fuerza, golpeándome y raspándome, no tenía forma de librarme de la gravedad ni de la velocidad con la que caí, así que solo apreté los brazos al cuerpo mientras rodaba como un tronco de árbol colina abajo. Varios autos que venían detrás casi me arrollan, pero logré detenerme y correr, casi que arrastrarme, hacia una de las orillas.
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