No pude hacer más que quedarme mirando como el cuerpo de Emily caía. El viento le despeinó el cabello y le cubrió la cara, pero una sombra fugaz pasó por mi lado y casi me arranca de la viga donde estaba aferrado como un náufrago.
Un hombre cayó tras Emily, volando como un super héroe y cuando la atrapó en el aire la cuerda de la que estaba atada se tensó y estiró hasta unos varios metros.
Volteé a mira hacia la puerta y un grupo de policías y hombres de Amelia sostenían la cuerda elástica, y m