Jefferson no fue capaz de entender todos los sentimientos que comenzaron a embargarlo, estaba asustado, claro que sí, pero la adrenalina que tenía en el cuerpo lo tenía alerta y activo, y aunque tenía la tarjeta que le había quitado a Raúl tuvo la sensatez de no escapar a la primera oportunidad. Cuando la hora del almuerzo pasó, el lugar se había llenado de personas que pululaban por todo el lugar.
Todos siempre parecían ir de afán, nadie se detenía a voltear a mirarlo ni por un solo segundo, c