Nos estábamos preparando cuando Meredith entró a mi habitación y me encontró contemplando el mar a través de la ventana, y me abrazó por detrás.
—¿Estás listo? —me preguntó y yo asentí con la cabeza —¿y si no es el remitente original? —me preguntó y la verdad no supe qué contestarle, si ese no era el remitente original no pude llegar a imaginar cómo podíamos salir de todo ese problema, tal vez si engañábamos a Gabriel pudiéramos alcanzar a tenderle la trampa.
—la pregunta que en realidad me hag