Capítulo 30
Había logrado reunir a Jefferson y a Jhon, y Meredith había llegado un rato después con Coráima y la morena disimuladamente se había sentado junto a Jhon.
—¿Dónde está? —preguntó Jefferson comenzando a impacientarse.
—La pista decía: Donde las horas pasan y repiten por siempre jamás —comencé y todos me miraron —pensé que era el reloj de la iglesia, mi abuelo lo ayudó a construir cuando era joven y pensé que podría estar ahí.
—¿Y no? —preguntó Jhon que cada vez estaba más junto a la