—Traje de este vino —dijo Meredith tendiéndome la botella y yo me quedé ahí paralizado.
—Pensé que venía una de tus amigas —le dije y recibí el vino con manos temblorosas.
—Pues vine yo —dijo y sonrió con nerviosismo. Alexander apareció por el hueco que dejaba mi cuerpo y el marco y cuando vio a Meredith abrió los ojos, luego le dio un fuerte abrazo y un sonoro beso en la mejilla.
—Soy tu cuñado —le dijo —me llamo Alexander, pero me puedes decir Axi —la guió con la mano en la espalda hacia aden