—No puedo creer que me convencieras de hacer esto — alegó por lo bajo Jefferson mientras fingía leer el prólogo de algún libro, Tenía tanta impaciencia que no se había percatado que lo traía al revés.
—Eres como Walter. Fácil de persuadir —le dije —además, agradece que cierran muy tarde o hubiéramos tenido que entrar como dos ladrones.
—Lástima que no te hubiera funcionado persuadir a Walter el día que murió — soltó, y tarde se dio cuenta de lo que había dicho, hizo ademán de disculparse, pero