47. Escapemos juntos.
Hubo una época en la que creí que mi vida era un desastre sin remedio. Vivía mi vida temerosa de todo y de todos. Incluso cuando tuve la oportunidad de entrar a la universidad presionada por el abuelo, creí que no sobreviviría ante la presión de estar rodeada de otras personas. Es decir, venía de una familia altamente involucrada con negocios sucios y mis compañeros, aunque no lo sabían con certeza, si sospechaban. Por ello, cuando Samara y Fabricio se me acercaron con una sonrisa instándome a