El sol se filtraba entre las cortinas, tiñendo la habitación de un suave color dorado. Valeria se desperezó, sintiendo la calidez del edredón contra su piel. Un aroma delicioso a café recién hecho inundaba el ambiente, mezclándose con la fragancia dulce de las rosas que adornaban su tocador. Sonrió, recordando la nota que Nicolás le había dejado junto a la taza: "Tu sonrisa ilumina mi mundo".
Se levantó de la cama y se acercó a la ventana, observando el jardín que se extendía a sus pies. Los li