Las cuatro muchachas desaparecidas sobre las que Isabella leía no tenían mucho en común, salvo una cosa. Pertenecían a diferentes clases sociales y se perdieron sin dejar rastro en distintos contextos: de camino a la escuela, luego de un paseo, tras una discusión con un familiar o al salir con amigos. Aparentemente nada que relacionara lo casos.
Sin embargo, lo que ellas compartían era lo que tenía a Isabella armando puzzles en su cabeza: todas eran chicas hermosas.
En dos de los casos había s