Mundo ficciónIniciar sesiónAntes de que pudiera procesar esas palabras, sus fuertes brazos me levantaron del suelo con facilidad y me cargó sobre su hombro como si fuera un saco de plumas.
—¡Nora! ¡Bájame ahora mismo! —protesté, golpeando suavemente su espalda con los puños, entre risas y vergüenza—. ¿Qué crees que estás haciendo? Él soltó una carcajada profunda, que vibró en su pecho, y acto seguido me dio una nalgada firme, haciendo que soltara u






