Estaba hecha un desastre.
No sabía cuánto tiempo había pasado desde que me encerraron. El encierro había distorsionado por completo mi percepción del tiempo.
¿Horas?
¿Días?
¿Semanas?
No lo sabía. Todo se había vuelto una bruma espesa, un ciclo interminable de oscuridad, silencio y desesperanza.
Mientras intentaba quitar los restos de sangre seca y suci