Daniel simplemente sacudió la manga de su saco, la cual se había arrugado ante el agarre de Ares, e incluso este hombre tuvo la osadía de verlo con advertencia antes de finalmente ingresar a la oficina, algo que provocó que los labios de Ares se extendieran en una tétrica sonrisa.
—Pilar, ¿dónde has estado todo este tiempo?, hace meses que te estoy buscando.
Fue lo primero que dijo Daniel al ingresar a la oficina del nuevo CEO, al tiempo que caminaba apresuradamente hacía Pilar.
—Disculpa Daniel, pero este no es el momento, ni el lugar para hablar de cosas personales.
Las palabras dichas sin titubeo alguno de la castaña detuvo los pies de Daniel, a la vez que veía con sorpresa a Pilar, reconociendo en sus ojos esa chispa que la mujer tenía hace unos años atrás, cuando cursaba la universidad, ese fuego que tanto lo atrajo y que él mismo se encargó de apagar.
—Pero, escucha la mierda que dices.
Murmuró entre dientes, y fue el momento en el que Ares se interpuso entre ellos, tapándole la