Pilar terminó de bañarse y salió de la ducha, dejando atrás el vapor que aún flotaba en la estancia. Tres días habían pasado desde el nacimiento de Caleb, y ya habían regresado a la recámara principal, los tres compartiendo el mismo espacio. Aunque la idea de pedirle a Ares una habitación propia rondaba su mente, no se atrevía a hacerlo; si tenía que ser sincera consigo misma, le resultaba cada vez más irresistible la sensación de despertar junto a ese hombre. En las casi dos semanas que llevab