Pilar temblaba, aunque no era por el esfuerzo realizado, mucho menos por el dolor que había sentido, su cuerpo temblaba, por solo sentir a su pequeño hijo entre sus manos, en ese momento, fue cuando realmente descubrió la fragilidad del ser humano, era tan pequeño, aún más que lo que debería de serlo un bebé recién nacido, y en cuestión de segundos su mente le hizo saber que aquella fragilidad, se debía a todo el estado de estrés y mala alimentación que había pasado hasta entonces, su pequeño niño, había padecido carencias, de las cuales tanto ella como Daniel eran responsables, y nuevamente cuando estaba a punto de caer en el abismo de la culpa, del sentirse tan inútil, como para así sea proteger a ese pequeño ser, los brazos de Ares la rodearon, el calor del pecho del mayor chocaba con su espalda, y sus grandes manos se unieron a las delgadas de ella, haciendo de esa forma un agarre más firme, no era como que este creyera que Caleb se fuese a caer de sus manos, más bien parecía com